CRPL y la intervención en autismo: de la adaptación forzada al acompañamiento basado en derechos

Resumen en 30 segundos

  • En 2026, CRPL cumple 31 años acompañando a personas autistas y a sus familias en Santa Coloma de Gramenet.
  • En los primeros años trabajamos desde un modelo que hoy reconocemos como capacitista: la intervención buscaba adaptar a la persona al entorno, no al revés.
  • La escucha de los propios adultos autistas y el avance de la investigación nos llevaron a cambiar: del ajuste de la persona, al ajuste del entorno.
  • Hoy integramos modelos con respaldo científico (ESDM, PRT, trabajo sensorial) con la familia como parte activa del proceso y la comunicación como derecho, no como objetivo terapéutico secundario.
  • El puzle y el infinito conviven en nuestra fachada: uno nos recuerda de dónde venimos; el otro, hacia dónde queremos seguir.

Introducción

En este abril de 2026, CRPL cumple 31 años. Entramos en la etapa adulta como institución con algo que pocas cosas dan: la perspectiva de haber acompañado a personas autistas y a sus familias desde antes de que muchas de las herramientas que hoy usamos existieran.

Este artículo es una reflexión honesta sobre ese camino. No pretende ser una memoria de logros ni una defensa de lo que hemos hecho: es la historia de cómo hemos ido cambiando de mirada, de qué nos llevó a hacerlo y qué creemos hoy. La escribimos convencidos de que hacer explícita esa evolución, incluyendo los errores, es parte de lo que significa trabajar bien con las personas.

Los primeros años: un modelo que hoy llamamos capacitista

CRPL nace en Santa Coloma de Gramenet a principios de los 90, de la mano de Victoria Gonzalez Sánchez (Viqui), en un contexto profesional muy distinto al actual. Desde el principio, el centro orienta su trabajo a niños y niñas con dificultades del desarrollo y del aprendizaje, muchos de ellos en situaciones de vulnerabilidad social.

En 1996 empezamos a atender a personas autistas (niños, en ese momento) de la mano del Hospital del Mar y del CESMIJ de Santa Coloma, donde profesionales con mucha trayectoria nos fueron acompañando en los primeros pasos. Nos alejábamos ya entonces de las teorías del no apego materno que pretendían explicar el autismo, y de las narrativas sobre intoxicación con metales. Pero el modelo que adoptamos era lo que hoy reconocemos como capacitista: centrado en normalizar la conducta, en enseñar habilidades consideradas «funcionales» para adaptarse al entorno y en reducir las conductas que se percibían como problemáticas. El foco no estaba en comprender a la persona autista, sino en que encajara: en la escuela, en las interacciones sociales, en el mundo que la rodeaba.

En esos mismos años adoptamos el símbolo del puzle. Para nosotros representaba el desconcierto genuino de aquella época: la sensación de que faltaba una pieza para entender lo que vivían esos niños, y la búsqueda constante de marcos teóricos que dieran coherencia a lo que hacíamos. No era una postura de superioridad frente a la persona autista. Era la expresión honesta de un no-saber que convivía con las ganas de ayudar bien.

Hoy ese puzle sigue en una de nuestras fachadas. A propósito. La memoria de dónde venimos nos ayuda a no repetir los errores del pasado y a seguir siendo críticos con el presente.

El camino del cambio: escuchar, cuestionarse, aprender

El cambio no llegó de golpe. Fue, y sigue siendo, un proceso que combina preguntas incómodas, formación constante y, sobre todo, escucha real.

Las preguntas llegaron primero: ¿hay evidencia que respalde lo que hacemos? ¿qué resultados estamos obteniendo de verdad? ¿qué no estamos viendo? Pero lo más transformador fue escuchar a las propias personas autistas. Los niños con los que empezamos a trabajar en los 90 se convirtieron con el tiempo en adultos que tomaron la palabra: para hablar de sus necesidades, de lo que les había ayudado y de lo que no, de lo que significa vivir en un mundo que no está pensado para su forma de funcionar. El movimiento de autodefensa y derechos nos interpeló directamente, y tuvimos que escuchar aunque en ocasiones resultara incómodo.

El aprendizaje más grande fue entender que muchas de las dificultades no están en la persona autista, sino en entornos poco accesibles, rígidos y diseñados para una sola forma de funcionar. Esto reorientó completamente nuestra forma de intervenir: ya no se trataba de ajustar a la persona al entorno, sino de construir entornos que se ajustaran a ella. De ahí viene el eslogan que tenemos en nuestra sala de espera, en catalán: «TOT CANVIA SI CANVIES LA MIRADA».

Cambiar la mirada también significó redefinir el lugar de la familia. Dejó de ser receptora de indicaciones para convertirse en parte activa del proceso: la persona que puede generalizar los aprendizajes en los contextos del día a día a los que nosotros, como profesionales, no llegamos. La investigación respalda lo que la práctica nos había enseñado: las intervenciones mediadas por la familia producen mejoras claras en comunicación social y en la transferencia de habilidades a los entornos naturales (Pellecchia et al., 2021). Si quieres saber más sobre cómo funciona este enfoque en la práctica, puedes leer nuestro artículo Autismo y programas de intervención mediados por familias.

Cómo acompañamos hoy: comunicación, entornos y evidencia

La intervención en CRPL dejó de perseguir la «normalización» para centrarse en lo que cada persona autista necesita: sus propias formas de comunicarse, sentir y procesar el mundo, y el respeto a su identidad neurológica.

La comunicación es el centro de todo. No como objetivo terapéutico secundario, sino como derecho básico: el derecho a ser comprendido y a comprender. Eso implica trabajar en contextos naturalistas siempre que sea posible, con actividades con sentido real, y priorizar que los aprendizajes se transfieran a la vida cotidiana. En nuestro artículo ¿Cómo afecta el autismo al lenguaje y la comunicación?desarrollamos cómo entendemos este derecho en la práctica, incluyendo el papel de los sistemas aumentativos y alternativos de comunicación.

En este camino fuimos incorporando modelos con respaldo científico: el Modelo Denver (ESDM), cuya eficacia en el desarrollo del lenguaje y la cognición en niños pequeños está respaldada por meta-análisis (Fuller & Kaiser, 2020), y programas naturalistas como el PRT (Pivotal Response Treatment), que trabaja la motivación, la iniciación comunicativa y la generalización (Verschuur et al., 2021). Incorporamos también trabajo específico sobre sensorialidad, enfoques centrados en regulación emocional, y evaluación diagnóstica con instrumentos estandarizados como el ADI-R y el ADOS-2, considerados instrumentos de referencia en el diagnóstico del autismo tanto en niños como en adultos (Randall et al., 2021).

Ninguno de estos modelos se aplica de forma rígida. Los adaptamos a cada persona, porque en autismo las recetas universales no existen.

Con el paso del tiempo, nuestro trabajo se ha ido extendiendo más allá de la infancia. Hoy acompañamos a personas autistas en todas las etapas de la vida: niños, adolescentes y adultos. Y hemos desarrollado una experiencia específica en el diagnóstico e intervención en autismo femenino, un perfil que durante décadas quedó fuera del radar clínico y cuyas particularidades, como el camuflaje social y el infradiagnóstico, merecen una mirada propia. Puedes saber más en nuestro artículo Autismo femenino: señales, diagnóstico y apoyos necesarios.

Formarse también es cuidar

Nada de lo que describimos habría sido posible sin un compromiso real con seguir aprendiendo. Cada profesional que ha pasado por CRPL, y los que forman el equipo hoy, ha aportado perspectiva y conocimiento nuevos. Eso es parte de lo que somos.

Pero formarse no es solo acumular horas de curso. Para nosotros significa, antes que nada, estar dispuestos a revisar lo que ya creíamos saber. A veces la formación confirma que vamos bien. A veces, y esto es lo más difícil, nos señala que lo que hacíamos respondía a un conocimiento insuficiente del autismo. Las dos cosas tienen valor, aunque la segunda duela más.

Aceptar los errores del pasado es necesario. Nos enseñó que no se ve aquello que no se sabe, y que esa limitación no es una culpa sino una condición del aprendizaje. Reconocerlo es lo que nos permite mejorar la atención que ofrecemos.

Aprender es, en sí mismo, una forma de cuidar.

Del puzle al infinito, y de vuelta a las personas

En los últimos años, el símbolo del infinito ha emergido como representación de la neurodiversidad: una mirada que pone el foco en la variabilidad humana y en los derechos, que entiende el autismo no como una condición a corregir sino como una forma legítima de estar en el mundo (den Houting, 2021). Desde los movimientos de autodefensa autista se ha señalado, con razón, que centrar la intervención en la «normalización» puede ser dañino, y que el objetivo no es que la persona autista parezca neurotípica, sino que pueda vivir bien siendo quien es.

En CRPL no rechazamos el puzle ni adoptamos el infinito de manera acrítica. Los dos símbolos conviven en nuestra fachada, y así lo queremos. El puzle nos recuerda de dónde venimos y lo que hemos tenido que desaprender para aprender mejor. El infinito nos señala hacia dónde queremos ir: una práctica construida desde el respeto a la identidad de cada persona autista y desde la convicción de que muchas de las dificultades no vienen de la condición, sino de entornos que no se adaptan.

Reconocer el camino recorrido no es una forma de justificarse. Es la única manera honesta de seguir creciendo.

Gracias a nuestros niños, niñas, adolescentes, jóvenes y adultos autistas y a sus familias por estos 31 años. Seguimos.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa en la práctica «crear entornos amables» para personas autistas?

Significa diseñar situaciones, ya sea en terapia, en casa o en la escuela, que partan de cómo funciona la persona, no de cómo debería funcionar según un estándar externo. Puede implicar adaptar los estímulos sensoriales, anticipar cambios en la rutina, usar sistemas de comunicación aumentativa o hacer las expectativas más explícitas y accesibles. No se trata de bajar el listón; se trata de poner la escalera donde la persona puede alcanzarla.

¿Solo atendéis a niños, o también trabajáis con adolescentes y adultos?

Atendemos personas autistas en todas las etapas de la vida. Con los años hemos desarrollado además una experiencia específica en autismo femenino: diagnósticos tardíos, camuflaje social, y las particularidades que hacen que tantas mujeres lleguen a la edad adulta sin haber recibido el diagnóstico que necesitaban. Puedes leer más en nuestro artículo Autismo femenino: señales, diagnóstico y apoyos necesarios, o escuchar el episodio del podcast Infradiagnóstico y felicidad en el autismo femenino.

¿Podéis ayudar a mi familia si hay sospecha de autismo pero aún no hay diagnóstico?

Sí. Una parte importante de nuestro trabajo comienza precisamente ahí: acompañando a las familias en el proceso de observación, orientando sobre señales de alerta y coordinando con equipos médicos o educativos cuando es necesario. El camino hasta el diagnóstico puede ser largo y agotador, y no hay que recorrerlo solos. Si quieres escuchar la experiencia de una familia que lo ha vivido, el episodio del podcast Sospechar, insistir y no rendirse habla de eso con una honestidad que pocas veces se encuentra.

Referencias bibliográficas

  • den Houting, J. (2021). Autistic self-advocacy and the neurodiversity movement: Implications for autism early intervention research and practice. Frontiers in Psychology, 12, 635690. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2021.635690
  • Fuller, E. A., & Kaiser, A. P. (2020). The effects of the Early Start Denver Model for children with autism spectrum disorder: A meta-analysis. Brain Sciences, 10(6), 368. https://doi.org/10.3390/brainsci10060368
  • Pellecchia, M., et al. (2021). A systematic review of family-mediated social communication interventions for young children with autism. Autism, 25(2), 316–335. https://doi.org/10.1177/1362361320943701
  • Randall, M., et al. (2021). Systematic review and meta-analysis of the clinical utility of the ADOS-2 and the ADI-R in diagnosing autism spectrum disorders in children. PLOS ONEhttps://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33475930/
  • Verschuur, R., et al. (2021). Examining effectiveness and predictors of treatment response of Pivotal Response Treatment in autism: An umbrella review and a meta-analysis. Frontiers in Psychiatry, 12, 766150. https://doi.org/10.3389/fpsyt.2021.766150