En este episodio del podcast Más que Palabras de CRPL hablamos sobre una realidad que muchas familias y mujeres conocen bien: el infradiagnóstico del autismo en chicas y mujeres, y cómo este recorrido influye en su bienestar emocional y en la posibilidad de sentirse felices.
A partir de la conversación con Mireia, reflexionamos sobre por qué el autismo femenino sigue pasando desapercibido en muchos casos, cómo se manifiesta de forma diferente y qué impacto tiene todo ello en la vida emocional, social y familiar.
¿Existe infradiagnóstico en el autismo femenino?
Durante la conversación se plantea claramente que sí existe un infradiagnóstico en el autismo femenino. Muchas mujeres no reciben un diagnóstico en el momento en el que sería adecuado, o incluso no lo reciben nunca.
Uno de los motivos principales tiene que ver con los instrumentos de evaluación que se utilizan habitualmente. Herramientas como la entrevista ADI-R o la escala ADOS-2 son consideradas muy válidas y fiables, pero fueron baremadas en su momento mayoritariamente con muestras masculinas. Esto hace que recojan mejor las manifestaciones más típicas del autismo en chicos.
En consecuencia, cuando estos instrumentos se aplican a chicas, muchas veces no alcanzan los puntos de corte necesarios, aunque existan dificultades reales.
El papel clave del profesional que evalúa
Más allá de los instrumentos, se destaca la importancia de la formación y la mirada clínica del profesional. En el caso de las chicas, el diagnóstico requiere integrar información de diferentes fuentes: la observación clínica, las entrevistas, las propias explicaciones de la persona evaluada y, en muchos casos, la información aportada por la familia.
Sin esta visión global y sin formación específica en autismo femenino, es fácil que muchas niñas y adolescentes queden fuera del diagnóstico.
Ansiedad, tristeza y sensación de incomprensión
El recorrido previo al diagnóstico suele estar marcado por la incomprensión, la frustración y la sensación de ser “raras” o no encajar. Todo ello se traduce con frecuencia en niveles elevados de ansiedad y en estados de tristeza.
No sentirse entendidas, recibir mensajes negativos desde el entorno o exigirse constantemente hacerlo todo bien acaba pasando factura al estado de ánimo.
¿Pueden ser felices las chicas con autismo?
En el episodio se responde de forma clara: sí, las chicas con autismo pueden ser felices y tener bienestar emocional, al igual que cualquier otra persona.
Un aspecto fundamental para ello es la aceptación del diagnóstico y de las propias características, sin intentar negar o eliminar aquello que forma parte de su manera de ser. Aceptarse tal y como son y trabajar para estar bien con esas características favorece el bienestar emocional.
La felicidad no se plantea como un estado permanente, sino como sentirse a gusto con una misma, satisfecha con lo que se hace y poder disfrutar de aquello que gusta.
La importancia del entorno
El entorno familiar, de pareja, social y laboral tiene un papel clave. Comprender cómo funciona el autismo en una chica concreta facilita que pueda sentirse aceptada y validada.
No se trata de forzar cambios en su esencia, sino de adaptar el entorno, respetar sus necesidades y reducir el coste emocional de la adaptación constante. Sentirse comprendida, escuchada y aceptada tal y como es resulta esencial para el bienestar.
Un mensaje para las familias
Una de las preocupaciones más habituales de las familias es si su hija es feliz. A veces basta con observar cómo sonríe o disfruta cuando está inmersa en aquello que le interesa para encontrar la respuesta.
Facilitar espacios seguros, respetar tiempos de descanso y comprender sus necesidades ayuda a construir una vida con mayor bienestar emocional.
Si queréis saber más, no os perdáis nuestro artículo sobre autismo femenino ni el episodio anterior de Mireia, en el que nos hablaba de Intereses restringidos y autismo femenino.



